• Tristessa

    Desde los tiempos infinitos y hasta el eterno futuro el hombre ha amado a la mujer sin decírselo
    y Dios los ha amado a ambos sin
    decírselos tampoco,
    y el vacío no es vacío porque no hay nada que vaciar.
    ¿Estas ahí señor de las estrellas?
    La lluvia que rompe mi tranquilidad empieza a disminuir…

    kerouac…
  • Give peace a change

  • "Eliminemos de nuestro vocabulario las palabras rendición y resignación. Y levantemos el nosotros que ahora está fragmentado, pero que será mañana de la única forma que puede ser, es decir, en colectivo, abajo y a la izquierda.

    Lograremos entonces que la manzana de Newton se sume a nuestra rebeldía y no siga su viaje, hasta entonces irresistible, hacia el suelo.
    Y quede entonces suspendida en el aire hasta que una niña, un niño, la tome del aire y, con cuidado, le saque las semillas para sembrarlas en ese mundo que ya existe porque nos atrevimos a soñarlo, es decir, a luchar por él".
  • "Las paredes se van
    queda la noche
    las nostalgias se van
    no queda nada ..."
  • La Utopía

    La utopía tiene la gracia de los mitos,
    la maravilla de las quimeras.
    Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión,
    podemos navegar en la barcaza de la utopía,
    pero no en el acorazado de lo imposible.


    Benedetti
  • La razón verdadera en el corazón falso, produce la hipocresía.
    El sentimiento verdadero en la cabeza falsa, produce la estupidez.
    La acción verdadera en la cabeza falsa, produce el regreso de la acción, y en el corazón falso la humillación.
    Si es falsa la acción y la cabeza verdadera, el vacío ira adelante.
    Cuando la cabeza, el corazón y la acción están falseados, -según distintas proporciones-, producirán la venganza, la envidia, la desazón, el aburrimiento y el "no".
    Dice "sí" quien piensa, siente y actúa verdaderamente, y "verdaderamente" va en dirección única que es triple.

En qué anda " El Car’e Palo"; Yo adhiero a la Carta, y tu?
May 15 2007

Carta al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas

Señor Ban Ki-moon,Secretario General
Organización de las Naciones Unidas
P r e s e n t e. “El caso más emblemático ocurrido durante el mandato de Lagos,
fue la aprobación del Proyecto binacional de extracción minera
“Pascua Lama”, ubicado en el norte de Chile, a cargo de la
empresa canadiense Barrick Gold”.

Señor Secretario General:

Las organizaciones ciudadanas que suscriben, hemos tomado conocimiento de su decisión de nombrar al ex presidente chileno Ricardo Lagos como integrante de una Misión sobre Cambio Climático que impulsará la coordinación de los distintos gobiernos en este campo. Dicha Misión nos parece de singular relevancia para enfrentar la que hoy constituye la principal amenaza a la vida en el planeta. Por lo mismo, creemos que quienes integren dicho grupo deben reunir condiciones de idoneidad y credibilidad que les permitan cumplir adecuadamente con su cometido. La designación de la ex primera ministro de Noruega, Gro Harlem Brundtland, sin duda que llena plenamente esos requisitos. Sin embargo, nos asiste la firme convicción que ese no es el caso del ex presidente Lagos.

En efecto, el señor Lagos durante su gestión demostró una total insensibilidad respecto del medio ambiente, impulsando políticas atentatorias contra la sustentabilidad ambiental en beneficio de los intereses de los grandes grupos económicos, incluso defendiendo internacionalmente delitos contra la naturaleza.

Como ejemplo de la falta de sensibilidad, debemos señalar que el señor Lagos ni siquiera estimó pertinente asistir a la Cumbre de la Tierra del año 2002, organizada por las Naciones Unidas, haciendo representar a Chile por una delegación de segundo nivel.

En el plano interno, desmanteló los avances generados en gobiernos anteriores en materia ambiental. Quizás el ejemplo más claro de ello es la eliminación de la medida contemplada originalmente en el Plan de Descontaminación Atmosférica de Santiago, que impedía la expansión de la capital chilena sobre las tierras agrícolas, como asimismo la violación de las áreas de valor natural y preservación ecológica. Con ello, benefició directamente a los especuladores inmobiliarios a costa de la salud de la población de Santiago.

En Chile, el gobierno del señor Lagos se caracterizó por la construcción de autopistas urbanas, lo que ha generado un notable incremento en el uso del automóvil particular, con todas sus nefastas consecuencias ambientales, entre las que se cuenta el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. En cambio, una reforma al transporte público, conocida como “Transantiago”, fue elaborada con total negligencia y se ha convertido en un verdadero desastre para la ciudadanía, provocando un aumento aún mayor en el uso de automóviles.

En el sector de los recursos naturales, llegó al extremo de nombrar en el cargo de Subsecretario de Pesca y Acuicultura, con facultades fiscalizadoras en materia ambiental, a quien había sido recientemente presidente de la Asociación de Empresas Salmoneras. Como se dice en Chile, “puso al gato a cargo de la pescadería”. Sólo las denuncias ciudadanas lograron remover a este funcionario, cuyo nombramiento violó la normativa de probidad vigente.

Una de las medidas más dañinas para la salud de la población y el medio ambiente, fue la aprobación del petcoke como combustible complementario, pese a los severos cuestionamientos internacionales al respecto y pese a los niveles de contaminación atmosférica existentes en varias zonas de Chile.

Chile fue conocido también en el mundo durante el gobierno del señor Lagos, por un notable caso de contaminación acuática generada por un mega proyecto de la industria forestal, el cual provocó una impactante mortandad de cisnes de cuello negro en el sur de Chile. El gobierno del señor Lagos nunca cumplió con su deber de fiscalización, el que bien ejercido habría evitado esa tragedia. Lo que es aún peor, le otorgó a la empresa responsable un permiso al margen de la ley chilena para que continuara descargando los compuestos dañinos, sin someterlos a evaluación ambiental alguna.

Internacionalmente, el señor Lagos intervino para lograr la impunidad de delitos relacionados a atentados al medio ambiente. Es el caso de un multimillonario empresario chileno que era perseguido por los tribunales peruanos por delitos de corrupción. Estos delitos buscaban impedir los cuestionamientos a la construcción ilegal de una planta industrial en los Pantanos de Villa, una reserva natural en las afueras de Lima, Perú.

El caso más emblemático ocurrido durante el mandato de Lagos, fue la aprobación del Proyecto binacional de extracción minera “Pascua Lama”, ubicado en el norte de Chile, a cargo de la empresa canadiense Barrick Gold. El proyecto, directa o indirectamente, implica dañar tres glaciares milenarios ubicados en la zona. Los glaciares en el mundo, vitales para mantener los flujos hídricos, están en franco retroceso ante el aumento de la temperatura global. Debiesen tener una protección especial para que no sean víctimas además de impactos locales. En Chile, en cambio, son sacrificados a la codicia.

Con esta trayectoria, muy sucintamente descrita, y que omite innumerables otros ejemplos de una conducta sostenidamente anti-ambiental del señor Lagos, nos parece que este no posee los requisitos mínimos para cumplir con una misión de la importancia para todo el mundo como la que Ud. le ha encomendado. Por ello, le solicitamos que reconsidere su decisión y proceda a reemplazar al señor Lagos por una personalidad que sí reúna los requisitos de idoneidad ética necesarios.

Esperando su favorable acogida y quedando a su disposición para entregar todos los antecedentes adicionales que se estimen necesarios, le saludan atentamente,

Defendamos la Ciudad; Acción Ecológica; Centro Ecocéanos; Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales-OLCA; Acción por los Cisnes-Valdivia; Chile Prociclista; ATTAC Santiago; Le Monde Diplomatique (edición chilena); Movimiento Ciudadano Anti Pascua Lama; Comunidad para el Desarrollo Humano; Comite Pro- participación Ciudadana y Protección de Pirque; Revista Punto Suspensivo; Red Ecológica de Chile; Feministas Autónomas; Red de Acción en Plaguicidas, Rap-Chile. Colectivo Kryac; Red Ciudadana por Ñuñoa

* Listado de firmantes abierto a nuevas adhesiones.

Agrocombustible, Idea Monstruosa
May 15 2007

Agrocombustible: Idea monstruosa que debe combatirse

El mundo es uno, pero desigual, trágica
realidad tan evidente que muy pocos en
la actualidad se atreverían a poner en
duda, pues resultan abrumadores los
datos conocidos para demostrarlo..

Esas diferencias están cada vez más extendidas y ni una sola esfera de la sociedad escapa a ellas. Pero peor que la profundidad del abismo creado, es su tendencia a crecer a ritmo galopante.

La primera conclusión de esta verdad inocultable ha de ser lo inútil de buscar soluciones únicas, capaces de satisfacer las expectativas y necesidades de sociedades completamente diferentes, aún a partir del supuesto de la existencia de una voluntad política en tal sentido en los países desarrollados.

Demuestra la vida de manera elocuente que lo característico de la época resulta el aumento, complejidad y antagonismo de las contradicciones entre las naciones ricas, representadas por una minoría cada día más opulenta y los pobres, absolutamente mayoritarios donde solo avanza el hambre, la incultura y su eterna compañera, las enfermedades.

Un ejemplo actual, entre decenas posibles lo constituye el tema de la conversión de alimentos en combustible, presentado como una “solución” ante el acelerado agotamiento de las fuentes de hidrocarburos, sometidas en los últimos decenios a irracional explotación.

En este caso los datos, como veremos, evidencian la inviabilidad del proyecto incluso para sus promotores. Por ello resulta urgente alertar acerca de las gravísimas e irreversibles consecuencias derivadas del intento, pues los daños relacionados con aspectos básicos de la estabilidad y la vida de la especie serán tales que harían tardía cualquier rectificación.

Estados Unidos, con una enorme industria mecánica y química, hábitos consumistas arraigados en más del 80 por ciento de sus 300 millones de habitantes, representativos del cuatro por ciento de la población mundial y 180 millones de automóviles, quema el 25 por ciento de la producción global de los energéticos fósiles.

Entre 1994 y el 2004 el consumo de petróleo creció en ese territorio un 15 por ciento. En la actualidad devora 20,4 millones de barriles cada 24 horas, equivalente a 278 millones de toneladas en 12 meses.

De acuerdo con lo anterior y los rendimientos de la producción de maíz, soya y otros alcanzados por hectárea se necesitaría el 121 por ciento de la superficie cultivable del país para sustituir con biocombustible la demanda actual de hidrocarburo, cuya tendencia es continuar creciendo.

Los 27 países integrantes de la Unión Europea, muchos de ellos con pequeñas extensiones territoriales, apenas cubrirían el 30 por ciento de sus necesidades.

“Ni Estados Unidos ni la Unión Europea,tienen tierra disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y una expansión de la producción de agroenergéticos.”

Resulta obvio entonces que el gran abastecedor de materias primas para producir el etanol necesario en el Norte procederá del Sur, de la llamada periferia pobre y neocolonial del capitalismo.

Pretender convertir al Tercer Mundo en el granero mundial para sustituir el combustible fósil que ahora derrocha el Norte, es una quimera irresponsable e imposible de alcanzar, en primer lugar, por razones objetivas consistentes en la insuficiente superficie cultivable en el Sur, donde como se sabe, aumenta la desertificación.

En esta precaria área geográfica, en que apenas sobrevive el 80 por ciento de la población universal, existen numerosas regiones, como las Antillas, donde la disponibilidad de las tierras cultivables no rebasa las 0,67 hectáreas por habitante, casi exactamente la mitad del promedio en los países desarrollados.

Añádase a lo anterior que los empobrecidos suelos del Tercer Mundo requieren, como regla, para lograr en ellos niveles aceptables de productividad, elevadas aplicaciones de fertilizantes, herbicidas, pesticidas y complicadas atenciones culturales, en las cuales el agua resulta un elemento decisivo.

Ello provoca que, aunque la producción de etanol es bastante limpia, producirlo en las condiciones descritas puede causar emisiones de CO2 hasta un 30 por ciento más alta que cuando se refina petróleo para obtener gasolina. Varios institutos de EE.UU. e Inglaterra, dedicados al estudio del clima coinciden en ese crucial asunto.

No es preciso argumentar mucho para comprender que en estas circunstancias el agua potable, ya escasa, se pondría en precario.

La falta de alimentos, tal como ocurre con cualquier mercancía, conducirá al disparo de los precios de la leche y sus derivados, cereales, frutas, y los productos cárnicos, y los hará asequibles, como no es difícil imaginar, solo a los ricos. ¿Quién discutirá eso?

La idea de producir etanol a partir de alimentos, en la práctica, será privilegiar a 800 millones de propietarios de automóviles, en detrimento de dos mil millones de hambrientos a los cuales se sumarán no menos de mil millones.

Este muy bien pudiera ser el último acto irracional de quienes durante decenios han conducido a la humanidad por un camino de derroche de recursos humanos y naturales, cuyas primeras consecuencias ya son tangibles.

Se impone actuar para detener la materialización de semejante disparate. Quizás la humanidad esté a tiempo de impedir tan monstruoso genocidio.
Angel Rodríguez Alvarez

Nota: Mas información sobre el tema encuentras aquí

Madre, Cada Día es tu día
May 13 2007

Un recuerdo para dos mujeres amadas

Creo que a ambas les hubiera gustado leer esto que sigue:

Los ecologistas proponen que se utilice este día para reflexionar sobre el interés que pueden
tener para la sostenibilidad los trabajos invisibles que han venido realizando las mujeres a lo largo de la Historia, y que son la base de nuestra supervivencia y bienestar: las tareas de crianza, alimentación, protección, cuidados ante la enfermedad, apoyo emocional, atención a la vejez o trabajos agrícolas en economías de subsistencia. Todas aquellas tareas que, por quedar fuera del mercado, no son valoradas socialmente, pero que son imprescindibles para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta.

Un abrazo apretao a todo mi gremio…!!

El choque de civilizaciones
May 11 2007

NO!!..al choque entre civilizaciones!

A propósito del Video que puse en el blog sobre la «Guerra entre civilizaciones», el interés sobre el tema me llevó a buscar mas información y encontré un muy bien documentado articulo que traje al blog. Es probable que a pocos les interese leerlo pero para mi fue muy esclarecedor, así que lo dejo aquí, para los interesados.

LA «GUERRA DE CIVILIZACIONES»

Plan para extender la hegemonía estadounidense
por Thierry Meyssan*
La teoría del complot islámico y del choque de civilizaciones se ha ido elaborando progresivamente, desde 1990, para proporcionar una ideología de repuesto al complejo militar e industrial estadounidense después del derrumbe de la URSS. El orientalista británico Bernard Lewis, el estratega estadounidense Samuel Huntington y el consultor francés Laurent Murawiec fueron los principales creadores de esta teoría que permite justificar, de forma no siempre racional, la cruzada estadounidense por el petróleo.

«Choque de las civilizaciones», racismo

Los atentados del 11 de septiembre de 2001, que la administración Bush imputó a un «complot islamista», fueron interpretados en Estados Unidos y Europa como la primera manifestación de un «choque de civilizaciones».

El mundo arabo-musulmán habría entrado así en guerra con el mundo judeocristiano. Dicho enfrentamiento no podría encontrar más solución que la victoria de uno en detrimento del otro: triunfo del Islam con la imposición de un Califato mundial (o sea, de un Imperio islámico) o victoria de los «valores de Norteamérica» compartidos con un Islam modernizado en un mundo globalizado.

Una doctrina apocalíptica

La teoría de un complot islámico y de un choque de civilizaciones propone una explicación holista del mundo y establece un ordenamiento mundial partir de la desaparición de la URSS. No existe ya el enfrentamiento este-oeste entre dos superpotencias con ideologías antagónicas sino una guerra entre dos civilizaciones, o más bien entre la civilización moderna y una forma arcaica de barbarie.

Al plantear que el Islam está en guerra contra los valores de Norteamérica, esta teoría da por sentado que el Islam no se puede modernizar. Esta cultura no podría ser disociada de la sociedad árabe del siglo VII cuyas estructuras estaría perpetuando, particularmente el estado de inferioridad de la mujer, y no concebiría su expansión más que mediante la violencia al estilo de las guerras del Profeta.

Esta teoría supone también que «Norteamérica» es portadora de la libertad, la democracia y la prosperidad, que encarna la modernidad y representa el más alto grado del progreso, el fin de la Historia.

El 11 de septiembre de 2001 es entonces la primera batalla de esta guerra de civilizaciones, como Pearl Harbor es -para Estados Unidos- la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial. O sea, esta guerra no se parece a las anteriores.

Durante las dos primeras guerras mundiales, coaliciones militares se enfrentaban en un combate de titanes. Durante la guerra fría, los combates militares se limitan a zonas periféricas o a conflictos de baja intensidad (guerrillas) mientras que el enfrentamiento central opone ideológicamente a dos superpotencias. Durante la Cuarta Guerra Mundial que acaba de comenzar, las batalles militares clásicas desaparecen para dar paso a guerras asimétricas: una potencia única, líder de todos los Estados, combate contra un terrorismo no estatal omnipresente.

No se trata, sin embargo, de una guerra entre el despotismo de Estados y grupos de resistencia sino más bien, al contrario, de una insurrección de las democracias contra la tiranía islamista que oprime al mundo arabo musulmán y trata de imponer el Califato mundial.

Esta lucha entre el Bien y el Mal tiene su punto de cristalización en Jerusalén. Es allí donde, después del Armagedón, debe tener lugar el regreso de Cristo que marcará el triunfo del «destino manifiesto» de Estados Unidos, «única nación libre de la tierra», encargada por la Divina Providencia de llevar «la luz del progreso al resto del mundo». A partir de ahí, el apoyo incondicional a Israel ante el terrorismo islamista es un deber patriótico y religioso para todo ciudadano estadounidense, aun cuando los judíos solamente puedan esperar la salvación a través de la conversión al cristianismo.

Un complejo

Esta exposición de la teoría de la conspiración islamista y del choque de civilizaciones no es en lo absoluto exagerada. Es, en cambio, perfectamente fiel a lo que divulgan los medios de comunicación y los partidos políticos en Estados Unidos. Uno puede, por supuesto, interrogarse a la vez en cuanto a los prejuicios que le sirven de base, su coherencia interna y su naturaleza irracional.

Los conceptos de mundo arabo-musulmán y de mundo judeocristiano son en sí mismos discutibles. Originalmente, el término «judeocristiano» no se refiere al conjunto de judíos y cristianos sino, al contrario, al grupúsculo de los primeros cristianos cuando eran todavía judíos, antes del momento en que la Iglesia se separa de la Sinagoga. Pero, al final de los años 60, o sea después del acercamiento israelo-estadounidense y la Guerra de los Seis Días, este término adquiere un sentido político. Designa entonces al bloque atlantista, calificado como Occidente, ante el bloque soviético, llamado Este.

Se observa aquí un reciclaje de conceptos. Occidente sigue siendo hoy más o menos lo mismo que antes mientras que el adversario no es ya el Este sino el Oriente. Estos conceptos no tienen nada que ver con la geografía o la cultura sino, únicamente, con la propaganda.

Así, Australia y Japón son políticamente occidentales, al igual que dos Estados europeos cuya población es musulmana: Turquía y Bosnia Herzegovina. Allí aparece además un importante problema: en muchos Estados, y principalmente alrededor del Mediterráneo, se hace imposible distinguir actualmente la civilización judeocristiana de la civilización arabo-musulmana.

La guerra de civilizaciones supone, por tanto, que se susciten guerras civiles para separar las poblaciones. Desde este punto de vista, una experiencia exitosa tuvo lugar en Yugoslavia. La lucha por el proyecto de separación y la realización del mismo implica la liquidación del idealismo laico. Se hace entonces inevitable, a largo plazo, que la resistencia estructural más importante dentro del bando «occidental» sea la República Francesa .

Por otro lado, el prejuicio según el cual el Islam es incompatible con la modernidad y la democracia supone una gran ignorancia. La expresión «mundo arabo-musulmán» subraya que el Islam es actualmente mucho mas amplio que el mundo árabe aunque la representación que nos hacemos del mismo no puede ser más estrecha. Son pocos los estadounidenses que saben que Indonesia es el primer Estado musulmán del mundo.

¿Puede decirse razonablemente que Abú Dhabi y Dubai son menos modernos que Kansas? ¿Se puede afirmar sinceramente que Bahrein es menos democrático que la Florida? Uno de los mecanismos de este discurso consiste en asociar el Islam a la Arabia del siglo VIII. Pero, ¿se nos ocurre acaso asimilar el cristianismo a la Antigüedad del Oriente Medio?

Correlativamente, esta teoría se basa en la creencia en los «valores de Norteamérica». Y se trata precisamente de una simple creencia porque ¿cómo es posible tener en tan alta estima un país cuya constitución no reconoce la soberanía popular, cuyo gobernante no es elegido sino nombrado, donde la corrupción de los parlamentarios no está prohibida sino reglamentada, donde pueden mantenerse incomunicadas las personas que deben ser sometidas a juicio, que mantiene un campo de concentración en Guantánamo, que practica la pena de muerte y la tortura, donde los propietarios de los grandes periódicos reciben semanalmente sus órdenes de la Casa Blanca, que bombardea poblaciones civiles en Afganistán, que secuestra a un presidente elegido democráticamente en Haití, que financia mercenarios para derrocar regímenes democráticos en Venezuela y Cuba, etc?

En fin, esta teoría está indisolublemente ligada a un pensamiento religioso de carácter apocalíptico. La revolución norteamericana es un movimiento complejo en el que se entremezclaron ideologías diferentes. Pero es, en definitiva, un proyecto religioso lo que sirvió de base a la fundación de Estados Unidos y ese proyecto religioso es lo que la actual administración dice defender.

El juramento de fidelidad, en vigor desde la Guerra Fría y actualmente impugnado ante la Corte Suprema, implica que para ser ciudadano de Estados Unidos hay que creer en Dios. George W. Bush llegó a la Casa Blanca presentando su fe cristiana como programa político y ha profesado creencias fundamentalistas según las cuales la humanidad fue creada hace solamente unos cuantos miles de años y sin evolución de las especies. Instaló, en la Casa Blanca, un Buró de iniciativas fundadas en la fe.

El secretario de Justicia John Ashcroft ha hecho suya la divisa «No tenemos más rey que Jesús». El secretario de Salud cortó programas profilácticos en nombre de sus convicciones religiosas. El secretario de Defensa incluyó en las fuerzas de la Coalición enviadas a Irak misionarios de la Iglesia del pastor Graham cuya misión consiste en convertir iraquíes.

Se podrían citar más ejemplos como esos, que nos llevan a preguntarnos razonablemente si Estados Unidos son en verdad un país moderno, abierto y tolerante o si no son más bien la encarnación del sectarismo y el arcaísmo.

Origen del concepto
Bernard Lewis

La expresión «choque de civilizaciones» apareció por primera vez en 1990 en un artículo del orientalista Bernard Lewis, amablemente intitulado Las raíces de la rabia musulmana . Aparece allí el razonamiento según el cual el Islam no da nada bueno y la amargura que eso provoca en los musulmanes se transforma en furor contra Occidente. Sin embargo, la victoria está asegurada, al igual que la libanización del Medio Oriente y el fortalecimiento de Israel.

Bernard Lewis, quien tiene hoy 88 años, nació en el Reino Unido y se formó como jurista e islamólogo. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en los órganos de inteligencia militar y en el Buró árabe del ministerio británico de Relaciones Exteriores. En los años 60, se convirtió en un experto muy escuchado por el Royal Institute of International Affairs donde se erigió en gran especialista de la injerencia humanitaria británica en el Imperio otomano y uno de los últimos defensores del British Empire.

Bajo los auspicios de la CIA, participó en el Congreso por la libertad de la cultura que le encargó un libro, El Medio Oriente y Occidente . En 1974, emigró a Estados Unidos. Se hizo profesor en Princeton y adoptó la ciudadanía estadounidense. Se convirtió pronto en colaborador de Zbigniew Brzezinski, el consejero de seguridad nacional del presidente Carter. Juntos concibieron la base teórica del concepto de «arco de inestabilidad» y planearon la desestabilización del gobierno comunista en Afganistán.

En Francia, Bernard Lewis fue miembro de la muy atlantista Fondation Saint-Simon, para la cual concibió, en 1993, un folleto intitulado Islam y democracia cuya aparición dio lugar a que fuera entrevistado por diario francés Le Monde. En esa entrevista, se las arregló para negar el genocidio cometido contra los armenios, lo cual le costó una condena judicial .

Sin embargo, la noción del choque de civilizaciones evolucionó rápidamente. Pasó de un discurso neocolonial sobre la supremacía del hombre blanco a la descripción de un enfrentamiento mundial cuyo resultado es incierto. Esta nueva acepción se debe al profesor Samuel Huntington quien no es, por cierto, islamólogo sino estratega. Huntington desarrolla esta teoría en dos artículos -¿El choque de civilizaciones? y Occidente es único, no universal- y un libro cuyo título original es Choque de civilizaciones y remodelamiento del orden mundial .

No se trata ya solamente de luchar contra los musulmanes sino de priorizar esa lucha antes de pasar a combatir contra el mundo chino. Como en el mito de la fundación de Roma, Estados Unidos tiene que eliminar a sus adversarios uno a uno para alcanzar la victoria final.

Samuel Huntington es uno de los intelectuales más importantes de nuestra época, no porque sus obras sean rigurosas y brillantes sino porque constituyen el basamento ideológico del fascismo contemporáneo.

En su primer libro, El soldado y el Estado, publicado en 1957, trata de demostrar que existe una casta militar ideológicamente unida mientras que los civiles se mantienen políticamente divididos . Desarrolla así una concepción de la sociedad en la que se eliminarían las regulaciones del comercio y el poder político estaría en manos de los patrones de las multinacionales bajo la tutela de una guardia pretoriana.

En 1968, publica El orden político en las sociedades en proceso de cambio, una tesis donde afirma que los regímenes autoritarios son los únicos capaces de modernizar a los países del Tercer Mundo . Secretamente, participa en la constitución de un grupo de reflexión que presenta un informe al candidato a la presidencia, Richard Nixon, sobre la forma de reforzar las acciones secretas de la CIA .

En 1969-70, Henry Kissinger, quien aprecia su gusto por las acciones secretas, hace que lo nombren miembro de la Comisión presidencial para el Desarrollo Internacional . Huntington preconiza un juego dialéctico entre el Departamento de Estado y las multinacionales: el primero tendrá que ejercer presión sobre los países en vías de desarrollo para que adopten legislaciones liberales y renuncien a las nacionalizaciones mientras que las multinacionales deben transmitir al Departamento de Estado sus conocimientos sobre los países en los que han logrado establecerse .

Se une entonces al Wilson Center y crea la revista Foreign Policy, En 1974, Henry Kissinger lo hace miembro de la Comisión de Relaciones EE.UU.-América Latina. Huntington participa activamente en la entronización de los regímenes de los generales Augusto Pinochet, en Chile, y Jorge Rafael Videla, en Argentina. Allí ensaya por vez primera su modelo social y prueba que una economía sin regulaciones es compatible con una dictadura militar.

Paralelamente, su amigo Zbigniew Brzezinski lo introduce en un círculo privado: la Comisión Trilateral. En ella redacta un informe intitulado La crisis de la democracia en el que se pronuncia por una sociedad más elitista que restringirá el acceso a las universidades y la libertad de prensa.

Cuando Jimmy Carter se deshace de los miembros de las administraciones Nixon y Ford, Brzezinski, transformado en consejero para la Seguridad Nacional, le tiende la mano a su amigo Huntington quien logra así permanecer en la Casa Blanca y se convierte en coordinador de planificación del Consejo de Seguridad Nacional.

Es durante este período que Huntington comienza a colaborar estrechamente con Bernard Lewis y concibe la necesidad de dominar primeramente las zonas petrolíferas del arco de inestabilidad antes de poder atacar la China comunista. Aunque esto no se llama todavía «choque de civilizaciones», ya se parece bastante.

Pero el profesor Samuel Huntington se ve obligado a afrontar un incómodo escándalo. Se revela que la CIA le paga por publicar en revistas universitarias artículos que justifican las acciones secretas como medio de mantener el orden en los países donde algún dictador amigo muere repentinamente. Cuando el episodio cae en el olvido, Frank Carlucci lo nombra miembro de la Comisión Conjunta del Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa para la estrategia integrada a largo plazo .

Su informe servirá para justificar el programa de «guerra de las galaxias». El profesor Huntington es hoy administrador de la Casa de la Libertad (Freedom House), asociación anticomunista que preside el ex-director de la CIA, James Woolsey.

Laurent Murawiec
La teoría de la guerra de civilizaciones se cristaliza en las cuestiones religiosas. El control judeocristiano sobre Jerusalén es un talismán necesario para la victoria global. Si Occidente perdiera la ciudad santa, perdería su fuerza para cumplir su destino manifiesto, su misión divina. Recíprocamente, si los musulmanes perdieran el control de la Meca, su religión se desmoronaría. Claro, nada de esto es muy racional, pero esas supersticiones están siempre presentes en la prensa popular estadounidense y forman parte de un discurso político estructurado.

El 10 de julio de 2002, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz convocaron a la reunión trimestral del Comité Consultivo de la Política de Defensa . Solamente asiste una docena de miembros. Se escucha allí la exposición de un experto francés de la Rand Corporation, Laurent Murawic, intitulada Echar de Arabia a los Saud. La conferencia se desarrolla en tres partes con la proyección de 24 diapositivas. Al principio, Murawiec retoma las teorías de Bernard Lewis: el mundo árabe está en crisis desde hace dos siglos. Ha sido incapaz de llevar a cabo tanto su revolución industrial como su revolución numérica.

Este fracaso suscita una frustración que se transforma en rabia antioccidental, sobre todo porque los árabes no saben debatir debido a que en su cultura la única forma de política es la violencia. Desde ese punto de vista, los atentados del 11 de septiembre no son más que la expresión sintomática de su gran descontento.

En la segunda parte, Murawiec describe a la familia real saudita como incapaz de controlar los acontecimientos. Los Saud han desarrollado el wahabismo en el mundo, para luchar tanto contra el comunismo como contra la revolución iraní, pero hoy no controlan ya lo que han creado.

Finalmente, el conferencista propone una estrategia: los Saud tienen a la vez el petróleo (al fin llegamos al fondo del asunto), los petrodólares y la custodia de los lugares sagrados. Son el pilar central y único alrededor del cual se organiza el mundo arabo-musulmán. Deshaciéndose de ellos, Estados Unidos puede hacerse del petróleo que necesita para su economía, del dinero proveniente del petróleo que cometió el error de pagar en el pasado, y sobre todo de los lugares sagrados, y por consiguiente del control de la religión musulmana. Y cuando el Islam se haya desmoronado, Israel podrá anexarse Egipto.

Laurent Murawiec fue consultante del ministro francés de Defensa Jean-Pierre Chevènement e impartió cursos en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales (EHESS, siglas en francés) [14]. Consejero de Lyndon LaRouche durante varios años, lo abandona de pronto y se une a los neoconservadores. Hoy es experto en el Hudson Institute de Richard Perle y colabora en el Middle East Forum de Daniel Pipes.

Esta reunión hizo mucho ruido. El embajador de Arabia Saudita exigió explicaciones y se le pidió al señor Perle, organizador del encuentro, que fuera más discreto durante algún tiempo. A Murawiec se le invitó a dejar la Rand Corporation. En todo caso, la reunión había sido convocada por Rumsfeld y Wolfowitz con todo conocimiento de causa. Solamente se trataba de un ensayo para saber hasta donde puede llegar el Pentágono.