Viaje al fondo de mi misma
Mar
23
2010
Te enseñan de pequeña que la vida hay que construirla paso a paso, acción tras acción, que no es indiferente lo que hagas con tu vida. Vas entonces, acumulando esas vivencias y obtienes una sensacion de mayor o menor bienestar según lo que hayas vivido. Las acciones contradictorias te dejan un sabor de violencia interna, de desconcierto, mientras que las acciones positivas te invitan a querer repetirlas por el agrado que produce el evocarlas.
Y te engolosinas acaparando tanto mental como existencialmente, todo lo que vives. Y vas echando a la bolsa, sin filtrar, las alegrías y logros pero tambien los desaciertos y errores, los momentos de felicidad y también las fechorías.Todo revuelto va constituyendo tu especial modo de ver el mundo.
Tal vez se pudiera creer que todo lo que a uno le sucede es por acción de otros, porque te hacen mal, porque el medio cambió, porque es de noche o de día, porque llueve o hace demasiado calor. Hasta que de pronto descubres o te hacen ver que no es tan asi la cosa.
Si reviso mi botín acumulado, descubro que esas vivencias lindas están ahi alimentando la vida, pero también descubro que muchas veces están acompañadas y protegidas por monstruosidades que impiden que las acciones contradictorias se esfumen y están ahí cohabitando con los mejores momentos pero, basta un leve cambio, algo que no te gustó, una pequeña señal, un gesto o una leve brizna y se desencadena una revuelta interna y todo se mezcla y aparecen estos bichos dormidos disfrazados cual si fuera un carnaval de pasiones desatadas.
Entonces, ¿cómo hago para aprender a vivir de otro modo? ¿me deshago del botín? ¿como se hace eso? ¿es posible recomenzar? ¿desde donde? ¿qué es lo bueno y qué lo malo que hay en mi? ¿cómo mejoro los filtros entonces si no se puede volver a cero?
Y descubro que en cada pregunta mi conciencia busca como resultado la estabilidad, lo permanente, volver a funcionar. Y ¿ no será que, de tanto buscar permanecer inmutable, solo consigo la acumulación de contradicciones?
Qué difícil, que duro momento es cuando no queda mas que reconocer el fracaso. Reconocer que no sé vivir de un modo coherente, que no sé buscar la felicidad, que no sé reconocerla y ese constante querer atrapar la estabilidad termina por echar al piso mis esperanzas.
Mi mente está inquieta, mi alma busca, mi memoria se aferra a momentos de felicidad perdidos en lejanos paisajes y me digo, esto lo he vivido una y otra vez y siempre que salgo de ese estado, es en base a una nueva ilusión.
Entonces no es el camino el abrazar una nueva ilusión, no.
¿He fracasado? si, lo asumo, lo pienso mientras mi piel se estremece, hace frío y el paisaje se humedece. Me quedo quieta observando como todo mi ser quiere huir de esta sensación, y observo mientras acaricio mi rostro, mis manos y siento la fragilidad de mi cuerpo.
Fugaces recuerdos infantiles. La pequeña escondida en el closet de mamá sintiendo su presencia a través del perfume impregnado en sus ropas. Cierro los ojos y evoco esa sensación. Ese perfume que da paz, sus ropas que acarician como si fueran brazos protectores. Estoy allí volcada en la matrix del amor, protegida de todo aunque no sé qué es todo. Mis ojos se van acostumbrando lentamente a la oscuridad y puedo respirar mejor en tanto voy recuperando de la memoria, risas, caricias, miradas con ese brillo tan indescriptible del amor incondicional, y siento…no quiero salir de allí y me duermo.
En el sueño veo rostros, del amor y del desamor, gentes con sus vidas destrozadas pidiendo ayuda, veo paisajes caóticos y sufrimiento.Tambien veo pasar a otros, indiferentes al paisaje, ocupados de sus cosas y en medio de todo ese horror veo niños que lloran, hambreados y con harapos. Reconozco a algunas personas, me acerco, me miran pero no me ven, y siguen su camino. Les hablo pero no me escuchan. Me angustio, nadie ve a la pequeña que mira con ojos primero de espanto y luego de curiosidad y de compasión.
De pronto comprendo que no me ven porque son parte de mi, son mi historia y son la historia de todos, soy yo que intento mirarme a mi misma y no me reconozco. Un estremecimiento me recorre por completo y vuelvo a querer huir. Pero no, no lo haré porque si no les ayudo no podrán salir de allí. Y, ¿cómo ayudar si me siento tan débil? ¿cómo hacerlo si ni siquiera me ayudo a mi misma?.
Lanzo la pregunta y una voz lejana me responde: ese paisaje humano también está en ti, esa compasión que sientes por otros, es tambien la que necesitas para ti, son tus fracasos y a la vez son tu fuerza. Es lo que no quieres de ti pero también es lo que amas.No podrías reconocerlos si no fueran parte de tu mundo interno, entonces más te vale que te reconcilies con todos ellos.
Asumir el fracaso y la reconciliación conmigo misma son palabras que se repiten en mi interior.
Me acerco a ellos y comienzo a tocarles hasta que el temor se va desvaneciendo, los abrazo uno a uno y los miro a los ojos y les hablo para reconfortarles en tanto ellos van reaccionando a esos gestos. Siento la presencia de la vida en todos ellos y en mi. El paisaje se calma, vuelve la paz y la luz del dia asoma por las montañas. Tomo de las manos a los niños y comienzo a caminar junto con ellos.
Amanece y me despierto de ese viaje al fondo de mi historia.
Por aquí,
ven despacio, ven despacio a mí
he estado esperando paciente, pacientemente
no lo había entendido, pero ahora puedo ver
que hay una salida
hay una salida…




"Eliminemos de nuestro vocabulario las palabras rendición y resignación. Y levantemos el nosotros que ahora está fragmentado, pero que será mañana de la única forma que puede ser, es decir, en colectivo, abajo y a la izquierda.
"Las paredes se van
La utopía tiene la gracia de los mitos,
La razón verdadera en el corazón falso, produce la hipocresía.















