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Violencia Física y moral en Kenya
La ola de violencia que estalló después que la oposición rechazara como “fraudulentas” las elecciones generales del pasado 27 de diciembre que confirmaron en el poder al presidente keniano, Mwai Kibaki, ha desplazado a más de 600 mil personas de sus lugares de origen.
El mediador de la Unión Africana, Kofi Annan, pidió al Gobierno y la oposición de Kenia que eviten las provocaciones justo cuando empieza a discutirse el reparto de poder y el balance de la violencia político-étnica superó los 1.000 muertos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha informado al Consejo de Seguridad sobre la crisis en Kenia haciendo responsables al presidente Mwai Kibaki y a Raila Odinga del futuro del país.
“He declarado a los líderes de Kenia, el presidente Mwai Kibaki y Raila Odinga, que les corresponde una especial responsabilidad política en el futuro de Kenia”, comentó al Consejo el jefe de la ONU.
“He enfatizado a todos los líderes keniatas la necesidad de detener la inaceptable violencia y asesinatos y resolver sus diferencias mediante el diálogo y el proceso democrático”.
Estas fueron las primeras noticias que circularon por el mundo dando cuenta de una nueva atrocidad provocada en nombre de la ‘democracia’. En el intertanto mi correo se llenaba de solicitudes de mis amigos de Kenia y de Europa pidiendo que difundieramos lo que allí ocurria, la total indefensión de la población en mano de facciones enloquecidas por el poder.
TESTIMONIO
Los Humanistas de Kenya están activamente colaborando, prestando ayuda a los que sufren, llevando bienestar a los que han perdido a sus familias, dialogando con representantes de las diferentes tribus y sobretodo, sensibilizando a nivel mundial, sobre esta nueva estupidez humana que ha desencadenado tanta violencia y barbarie. Aquí les dejo un testimonio sobrecogedor de amigos kenianos:
“A medida que escribo este artículo, se escuchan tiros en el aire, quizás han muerto a otro, a dos a tres, a cuatro y la cuenta continúa. No sabemos cuántos murieron, en tanto que otros cientos de miles tuvieron que escapar. Se quemaron casas y vehículos en las calles y la locura continúa. Nadie escucha al otro. La gente dice que les robaron las elecciones. Lo dicen en todas partes mientras andan en boda boda, tuk tuka y juran que no van a dejar las cosas así. Ayer en Eldoret, más de más de 30 personas fueron quemadas vivas y muchos otros, fueron muertos en los barrios bajos de Mathare en Nairobi.
Esa noche,nuestras ciudades locales (Turbo y Mautuma) ardían por los incendios y estaban inundadas de gritos. Quemaron, robaron, asesinaron. Todo porque estamos peleando por la ‘democracia’, pero sin preguntarnos en primer lugar qué tipo de líderes verdaderos desencadenarían sobre nuestras vidas normales, esta anarquía y esta falta de justicia.
Me llevó dos semanas de estar escondida puertas adentro, para convencerme de que viajar era seguro entonces. Aún así la autopista de Nakuru a Eldoret era algo inexplicable. No hay palabras que describan las carrocerías negras de los autos quemados, los árboles cortados al lado del camino para marcar los piquetes, los campos de maíz humeantes aún, los centros comerciales aplastados de una Mabati incendiada, mientras la gente saqueaba lo que pudiera haber quedado, los incontables kenianos que literalmente llenan cada iglesia con miedo y sospecha en sus ojos … todo en este mismo país que era Kenia hace unas pocas semanas atrás.
Basta de locura. Esta nación está llena de individuos que la venderían al mejor postor, individuos que preferirían ver a la gente morir con tal de no bajarse del poder, individuos que no aceptarían la derrota, si ellos no fueran los ganadores. Llegué a la conclusión de que estamos malditos. Víctimas de nuestras acciones, títeres de la élite.
Nos mataremos unos a otros mientras ellos miran los hechos por televisión. Tenemos que mirar para atrás constantemente, porque nunca sabemos cuándo vendrá la policía … y lo peor de todo es que se nos juzga por nuestros nombres y no por nuestra personalidad. Y a este lugar le llamamos hogar. No tenemos otro lugar donde ir…
Estas cosas me enloquecen. Les escribiré otra vez cuando no esté tan loca. Owize te quiero mucho y no te apures en regresar. Hasta pronto.”
¿Cuanto tiempo tomará retomar la convivencia social?, no sabemos, ¡Bah!, en realidad sí sabemos, lo sabemos porque lo hemos vivido. Cuando guiados por la codicia y los intereses de gobiernos y de transnacionales corruptos, que sin pudor alguno violan el Derecho a la vida y el bienestar de los pueblos, cuando provocan que un pueblo, que las familias y los hermanos se confronten como los peores enemigos, en esos hechos están produciendo una fractura moral muy difícil de superar.
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Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposible. Y cuando tomamos conciencia de que el imposible es eso: un imposible, ya es tarde para refugiarnos en la sensatez..
Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido. Algunos lo llaman utopía, pero la utopía es más seductora. No tiene puertas cerradas como lo imposible. No nos desprecia como lo prohibido.
La utopía tiene la gracia de los mitos, la maravilla de las quimeras. Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión, podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el acorazado de lo imposible.











February 21st, 2008, 11:18 pm
Estaba quitándole el cuerpo a este post tuyo, y más aún al video porque presentía lo que se venía. Creo que es por el deseo que se siente a veces de tapar el sol con un dedo, o la ilusión de que manteniéndome alejado todo pasará sin afectarme.
Hace algunos años, en una de esas conversaciones trasnochadas en las que se arregla el mundo, uno de mis compinches preguntó cuál era nuestro mayor temor. La
respuesta de un amigo aún la tengo grabada en mi memoria: ” le temo a esos grupos de desalmados que tienen el poder de decidir cuándo acabar con un gobierno, o a quién poner en otro o incluso, quién merece o no vivir.”
Siempre he pensado que la caridad empieza por casa, que si esparces buena onda en tu entorno, esta se diseminará inevitablemente, asumo que son vestigios de un pasado idealista, . Pero hay cosas que nos superan. Hay ocasiones en que deseo apartar la vista, desviar mi atención y mantenerme en la más absoluta ignorancia. Porque a veces, querida amiga mía, siento que la humanidad ya no puede caer más bajo.
Ahora son otras palabras las que me conmueven: ” No tenemos otro lugar donde ir.”
Supongo que el precio de contar con tu amistad es estrellarme una y otra vez con estas realidades que quisiera evadir, ¡qué se le va a hace!
Eres una inconsciente, ¿lo sabías?
Un abrazo.
February 24th, 2008, 4:01 am
Saludos.
Coincido contigo, CaTa es una inconsciente.
Quizá tanto problema el querer ocultar las cosas con un dedo, es que igual al saber que ocurren, decidimos deliberadamente hacer caso omiso de ellas, simplemente porque no nos afectan. O eso creemos.
La humanidad no sólo puede caer más bajo. Creo casi con extrema certeza que lo hará. Desde que aprendimos a jugar con fuego, no hemos dejado de quemarnos. Y al parecer, nunca aprenderemos.
Kenya no es el único lugar sobre la tierra que sufre estos males. Afganistán está en una guerra perpetua. Una hambruna que no sale en TV. Pero no importa, son los malos de la película, al ser ese país hogar de uno que tumbó un par de edificios.
February 25th, 2008, 3:30 am
Confío, creo, en que por necesidad llegará el día en que los seres humanos seamos capaces de conectar con un sentimiento Profundo que ilumine nuestro Sentido de especie.
¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano? Si, así lo creo, pero distingo entre ese cambio innegable, pero lento, que arrancó en los primeros homínidas y la posibilidad de cambio esencial no debido a una simple mecánica evolutiva, ni tampoco a accidentes “naturales”, sino debida a una dirección, a una intención de la conciencia humana sobre sí misma.
Mis queridos amigos Mefistum y Myself, se que mi inconsciencia les agrada porque somos parte del mismo club de inconscientes buscadores